
CHAN.
“La idea está: después vemos cómo la redactamos…”
“Tengo un libro en mi cabeza, lo que pasa es que no sé cómo empezar…”
“Tengo que presentar un proyecto…”
“Tengo que hacer una presentación para el trabajo. Sé perfectamente qué decir, pero no me animo a bajarlo a un documento…”
“Queremos pedir un subsidio para nuestra organización, pero para eso tenemos que llenar todos estos formularios…”
Expresarse no es fácil: necesitás alguien que te ayude a ordenar tus ideas. Luego, habrá que transformarlas en un texto claro, conciso y coherente.
En muchos casos, también vas a querer que sea persuasivo.
Pero eso sí: tu texto debe ser siempre eficaz, es decir, debe transmitir al lector exactamente el mensaje que tenés en la cabeza.
Dejá de preocuparte: con la pluma de auxilio, ¡traducí tus ideas a palabras!